15 de febrero de 2009

Residuos.


El polvo ha encontrado su sitio debajo del tapete. Todo se ha inundado de estrellas secas, estamos debajo de la cama siendo únicamente partículas olvidadas y las fundas de estas almohadas están manchadas con delineador corrido por tantas noches llenas de gotitas de sonido. 

Nuestro sentir está refugiado en libros viejos, llenos de olor y sueño; nuestro sentir encadenado a esa verticalidad de lo incoherente, un poco menos de historia un poco más de relato. Uno teme al ego pero cae en el como a un abismo tratándolo de esconder debajo del edredón que tiene meses sucio.

Es hora de decirlo: extraño el polvo de mi antiguo hogar, tenía arena y pedacitos de mar; ahora solo olores a hierbas extrañas y a recuerdos construidos un miércoles llorados un viernes. Si barriera todo de una vez, todo se iría a otra esquina, a un basurero o a la metáfora de la vida misma. 

Cuando la noche llega los hilos desenredan el silencio con un cepillo de sueños vendidos por personajes que desearían más horizontalidades. Tanta decadencia desconcierta la mente envolviéndola en hojitas y sonidos de pajaritos negros.

Nuevamente soy un embrión hecho de frases que temen no tener coherencia o simplemente una partícula de un fetiche que se desarrolla en un infinito de preguntas que carecen totalmente de respuestas. Debemos de encontrar el punto donde nacen todas las incoherencias, probablemente ahí dejaríamos de leer entre lineas. 

12 de febrero de 2009

Tengo hambre.



Voy a dibujar una pizza con mucho pepperoni y doble queso. 
Un refresco de fresa (pero la strawberry fanta gringa)
Unos brownies de la mamá de Megan.
Quiero mi cuarto de Cancún.
Y a mis papás.

Sí, homesickear es lo de hoy. 

Y aunque tengo ganas de escribir 345 cosas coherentes y que tengan un hilo conductor, quiero dejar llevarme por la incoherencia y el impulso de lo que siento ahorita.
 Porque un dolor de garganta jamás estará padre y mucho menos haberte lavado los dientes con pasta de dientes Y queridísimo detergente líquido para ropa (roomies despistadas) creo que eso podría ser una forma curiosa de suicidio (sin sonar fatalista, solamente un poco malalechosa diciendo incoherencias irónicas)

Nuestra ciudad se transforma, sí. 

Bonus: un video que me hace sonreír.
 Me voy a leer para distraerme ahora si no para estudiar. 


Miradas.


¿Qué sería de la vida sin ellas?

Me gustaría grabarlas todas. Congelarlas.

Sí. Finalmente it's over.

10 de febrero de 2009

Amo amo amo.


-El kool-aid porque es agua de colores.
-A mi hermana por ser una hermosa y hablarme cuando otra vez me estaba dejando hundir.
-A Adriana por tener muy buenos consejos y verdades certeras.
-Los snickers.
-Mi orgullo (jajaja)
-Nylon (totalmente y para siempre)
-El nuevo disco de Bat for Lashes (enamoradísima y lo reseñaré en la próxima)
-No haber hecho la tarea (no amo tanto eso)
-El corazón nuevo de mi sweater. 

Y ni a ti, ni a ti, ni muchísimo menos a ti.

My stars are exploding. Acabo de reencontrarme con la foto que subí. Esta linda y me veo radiante. Es momento de subir mi ego.

(Y me voy a hacer tarea)

9 de febrero de 2009

Cuando te columpiabas.


Piedritas.
Cubos.
Piezas que no embonan y ahora las haces girar.
Puntitos que se anotan al final y terminan siendo eternos
tinta azul sin nada de formalidades que inspira infinito
quiere mar     car ( y no precisamente un número telefónico)
su vida llena de citrato de hierro para modificar la variación de la tonalidad.
Quiere regresar a los monosíla bos
y 
buscar espacios entre palabra y palabra.
Ella huirá 
     elevándose.
Hundiéndose en el asfalto 
enredándose en una reja de rombos
vendiéndose a una tienda de abarrotes.
En el camino las multitudes ya no voltean
Y ella se las devora.

Es un engaño su nombre
más que eso es un holograma
que se pierde nuevamente en la homogeneidad 
como una gota de sudor que ya recorrió todo el tiempo perdido 
entre su sombra
y la oscuridad del culpable.

Puntos.

(en realidad tres)

8 de febrero de 2009

Cí-clo-pe


Cíclope
Sí, cloaca pélvica
pero ciclos perennes
ciclos ciploes
simples
pelo sí
Clotilda cíclica
pereces ciplécoamente
como si copear quisieras
pelo, un ojo
cíclope.
Sí, pe, clo
Calidad del sí,
deterioro del pe,
avance del clo.
Cloro,
cliclo del cloro
Lipeco, su nuevo nombre.
Cle, so, pi.
Sí, sólo ciclos.

7 de febrero de 2009

Orgullo roto.


 Yo no se ya como hablar de esto. Sí serviste para pura poesía y definitivamente fui sincera: no me convienes y por más que yo quiera seguir con mi capricho no podía durar más de lo que yo quería que durara y ayer si sentí que fue la última. Porque no puedo seguir toda la vida aferrándome a algo que no le veo sentido y quisiera no ser débil y no sentirme con un poco de melancolía. Las despedidas claro que sí son tristes. 

Ni modo así nos tocó y así nos ponemos de pie; damos gracias al cosmos por habernos hecho suceder y porque dentro de todo si hubo sentimientos. Espero. 

Mientras quisiera permanecer acostada y descansar junto con mi orgullo. Él se siente agotado e irremediablemente triste. Mi corazón se siente nuevamente protegido porque ya no lo dejo tan fácil, fui mala contigo lo sé corazón. A veces las cosas se salen de control y uno no aprende a vivir el presente. 

En fin, c'est tout. 

P.d. Los lugares comunes se hicieron para recordar lo que habías olvidado totalmente
P.d.2 Le puse totalmente el cuerno a mi Mr. Unknown.

6 de febrero de 2009

Universos infinitos.


Y en un intento desesperado de poner en estado nulo a mi mente decidí dormir. Escuchando voces deshaciendo los segundos para no comerme los minutos que me faltan para verte. Porque si lo vemos todo analítica y racionalmente puedo decir que me sirves para pura poesía. 

Y esta noche nos devoramos en el silencio.
Sí, temperamental y egoísta. 

Disfrutando de esta oscuridad y del calor que me da mi computadora. Porque tengo frío carajo y aunque el mundo allá afuera quiera gritar yo quiero quedarme callada. 

No sé que sucedió entre ayer y hoy que me siento capaz de estar escribiendo sin detenerme y aunque muchos digan que es mejor escribir lento para darse cuenta de lo que uno escribe yo le voy haciendo caso a mi mente. Que se queja pero bonito.

En fin. La suavidad se hizo en este país.

Sonidos.


¿Alguna vez te has levantado en la madrugada y has sentido que las sombras se convierten en presencias?

Probablemente no es cualquier cosa. Ni la cosa es un juego de niños. Ni existen los fantasmas. Y esto es un conjunto de nimiedades.

Pero si te observo por las noches no es porque me entretenga viendo tu sonrisa al fantasear con esos países bucólicos encantados. 

Porque estando de frente al océano alguna vez me imaginé tu sonrisa y me aferré a la roca más cercana, la más grande (para mis proporciones) y la abracé como si quisiera embarazarme de ella.

Primero creí que te perdías en el silencio, después sentí que vivías callado en un mundo ruidoso. Finalmente supe que era pura charlatanería tu eres el ruidoso en este dilema que va enmudeciendo.

Pura y noble se sentía la princesa, adoraba a nuevos dioses paganos porque los de ella ya habían pasado de moda, pensaba que pocas palabras la llevarían a un lugar plagado de planetas pequeños.

Punzas. Sí. Cuando estas de frente siento que pierdes los estribos. Puntas punzantes eso es lo que tu cuerpo es cuando parece perdido. La punta de todo iceberg que se ha dado por descongelado.

¿Para qué? Todo esto es una pared de perlas, ellas han perdido su valor porque las piedras curan esas punzadas, sanan presencias que no existen por las noches. Practican el ruido para regresar las palabras a su permanente paciencia y la sonoridad ya no suena y se rompe cuando se agrega la letra esa.

Frío.


Salir a las 6.59 de la mañana.
Inhalar y exhalar.
Humo proveniente del frío mezclado con el calor: una cohesión de partículas que me hacen sonreír.
Mis manos al punto de la congelación.
¿Por qué nunca se calientan?

Quiero más humo y ya no sucede. Ya hay sol y tengo ansiedad. 
Y uno nunca sabe que ponerse cuando quiere llegar y pedirle que le robe la noche. 

Una cerveza por favor, que en la noche y bien fría funcionan para entrar en calor.
Sí, nuestra vida se hizo de ironías y de miradas que se cruzan con extraños.

Hay un título que me gusta mucho: La voluntad de marcharse. Creo que me inspira a escribir otra entrada. Una del miedo y de la permanencia. 

Una imagen para aquella decadencia.


Crear imágenes ni aquí ni en China es sencillo. Evocar un sentimiento a través de palabras e ilustrarlos de tal manera que digan todo es complicado. Si la imagen no funciona has perdido a medio camino la proeza. 

Pero que sucede cuando tu olor me trae millones de imágenes. Bizarro, que un simple olor traiga a mi mente la imagen de la decadencia. Siento que en este vacío nos estamos llenando y toda la intensidad de las palabras se pierde cuando sentimos el calor de nuestra respiración. No me interesa saber que sucede. Sólo saber que sucedemos me hace sonreír. Planear picnics que se quedan en mi mente y temer por todo es la moda.

Porque en este momento encontramos un espacio en la línea del tiempo, nuestros ejes se cruzaron. Nuestros cuerpos finalmente hallaron refugio. A pesar de lo que no somos sabemos ser y encontraste la técnica para sacarme sonrisas fugaces y nuevas ideas.

Tu olor, tu cabello, tu edad e inclusive tu mirada son la imagen de la decadencia. Y yo parece que soy la luz del final del túnel o toda la claridad antes de caer en el abismo. 

Juguemos el juego que juegan los infames; el de crear imágenes para dejarse caer. 

Risa. (a veces los encuentros se traducen a canciones)

Esta cama.


No tender una cama ya es indicio de caos.
Así de sencillo.

Y cuando te rompen el corazón y ves tu cama sin tender justo como antes de que todo pasara y te refugias en los brazos de las sábanas pareciera que nada ha pasado. 

Ahí se conserva el calor.
Tus labios.
   Como me recorriste. 
Y ahora seguimos en el presente.
Y yo sin 
tender mi ca 
                      ma.