15 de junio de 2009

Quieres ser cualquiera.


Que no tenga tantas ideas en la cabeza.
Que no sienta que de pronto lo pierde todo.
Que no se queje y sólo sonría.
Que esté feliz por ella y por él.

I wanna live with common people like you. (siempre, siempre, siempre)

¿Cómo escribes de alguien que quisiste mucho? En realidad eso no es problema, el problema es recordar... creo.

Quiero llorar: toda la noche.

9 de junio de 2009

El delirio.


Me gusta escuchar a Cibelle por las noches. Acurrucarme en las hojas de una libreta que cada día se acerca más a su final. Encontrar en las palabras de otros la certeza de uno mismo. En medio de la nada me encontré con el más terrible de los miedos: la incertidumbre ¿hay suelo o solo algas? A veces la mujer que se jacta de feminista quiere terminar horneando pasteles y sirviéndole el café a sus seres amados, otras tantas se burla de esta imagen y continúa leyendo historias de como dominar el mundo (lentamente). Con la delicia de una tarde de octubre uno se acuesta en medio de una cama adornada de blanco para desgastar su cuerpo, dejarlo lentamente caer en el más profundo silencio y luego rescatarlo. En las fotografías de ensueño intento reflejar mi alma, pero la mía tiene más colores vivos, menos ensueño. Más realidad. Encontraré esa tetera, para que juguemos a encontrar las galletas perdidas y al final leer las hojas del té. ¿Qué dice nuestro futuro? ¿Qué dijo nuestro pasado? Todos esos tiempos tienen miedo, el mar los absorbe, el cielo los reclama... las estrellas no pueden decir nada. ¿Por qué a veces me quedo sin manos para escribir? No quiero cordura, sólo un poco de cariño de parte de la hoja en blanco. Gritar... eso hace el aire a veces para que dejes de controlarlo. Y sí... brillamos y a veces sufrimos. Nos encandilamos en los colores que genera el cristal del florero más hermoso y ahí estamos de frente ante lo que más huimos.

Eventualmente le hacemos frente a todo y un poco de colores en una hoja ayudan a la marcha de las orquídeas... esa utopía que alguna flor encierra.

Raindrops.


(Y esa es mi enfermedad)

La miopía afecta el estado de ánimo de las personas que la padecen.
El astigmatismo crea las fotografías desenfocadas más hermosas de la historia.

La vida misma como un conjunto de ambas.

Un arrebato.


En un arrebato febril la gente de una cuadra salió corriendo. Se prepararon durante semanas enteras (yo diría que meses) en los que no se observaba alma alguna en la calle. Caminaban los turistas deseosos de ver rostros folclóricos. Y nada apareció.
De una noche a otra todos corrieron... desenfrenadamente.

Huyendo de la vida que se iba acortando día a día. Cada uno tomo un camino diferente; las madres abrazaron a sus hijos y les dijeron adiós. Los hombres se alejaron de sus mujeres con la intención de explorar geografías diferentes. Esa tarde los turistas sí conocieron el folclor de una humanidad desesperada. Agotada de vivir según la legislación vigente.

¿Y si todos huimos?

Nos volveríamos a encontrar en un callejón en el cuál la primera persona siempre esté presente, deseosa de hacerse plural. El llamado nosotros.

Y aunque pareciera que esta historia queda inconclusa, no hay mejor conclusión que el huir, ni mejor inicio que el planear una tregua. A veces quedamos inconclusos, otras tantas buscamos detalles precisos. A quien le importa lo que debe ser mientras viaja en la inmensidad de las olas.

8 de junio de 2009

Femme fatale

(Oh, Warhol's darling queen)

Ella se prepara en medio del desierto: se delinea los ojos y utiliza su labial dispuesta a matar. En medio del desierto, repito. ¿Para qué? Conquistar a un oasis. Cualquier sultán que se pasee con su caravana, dispuesto a cambiarla por un camello después de cortarle el tallo a su sutil florecita.
Sí, ella no cambia su vida por la de un camello, decide caminar a la deriva... haciendo anotaciones de cactáceas y de "últimascocacolasdeldesierto", detrás del vestido costoso y las pestañas más largas se esconde una mujer con una libreta debajo de la cama, en la que anota la humedad y la viscosidad de las nubes. Guarda viejos papeles con nuevos recuerdos y lee a Simone de Beauvoir.

El sultán la juzga según el color de su labial, cual hombre que determina la inteligencia de una mujer en proporción directa al largo de su falda. El oasis la juzga por caminar en medio del desierto con tacones de aguja. ¿En qué momento la femineidad se reconcilia con la historia?

Bueno, sí, lo somos. Mataremos y al final del día nos reconciliaremos con el exterior, leeremos poesía y contaremos lunares nuevos. Pensaremos en nuestros grandes logros y decidiremos con quien se comparten vidas y con quien miradas.

P.d. extraño mi columna de cada miércoles.

Des mots.

Ámame mucho, pero ámame menos tiempo.

7 de junio de 2009

¿A quién le interesa?


A mi.
(Y a nadie más)

Es mi historia y la guardaré en mi cajón y en mi libreta.
Sin más personajes.

A usted querido señor, señora o señorita, no le importa. Las palabras se limitan.

Mejor decisión de las últimas semanas.
(Pequeños impulsos)

5 de junio de 2009

My dearest Bukowski.


No vengas por aquí pero si vienes...

Sí, claro, estaré aquí a menos de que salga
no toques el timbre si ves las luces apagadas
o si escuchas voces
tal vez esté leyendo a Proust
si alguien desliza un libro bajo mi puerta
o si arrojan uno de sus huesos en el estofado,
no presto dinero
ni el teléfono
ni lo que queda de mi auto

si quieres coge el periódico de ayer
una camisa vieja
un sándwich a la boloñesa
o duerme en el sillón
si es que no gritas en la noche
te permito que hables de ti misma
lo que es normal

los tiempos duros nos pegan a todos
sólo que yo no trato de formar una familia
de mandar a mis hijos a Harvard
o de comprar una finca con áreas de caza,
no aspiro a tanto
sólo trato de mantenerme vivo
de aguantar un poco más,
así que si alguna vez tocas a mi puerta
y no respondo
y no hay una mujer dentro
es que tal vez me rompí la quijada
y esté buscando un poco de alambre
o cazando mariposas en la pared tapizada,
lo que quiero decir
es que
si no respondo,
no respondo,
y la razón es que todavía no estoy listo para matarte
o para amarte, ni siquiera para aceptarte,
lo que significa que no quiero hablar,
que estoy ocupado, enojado, alegre
o que tal vez estoy colgado de una cuerda;
así que si las luces están encendidas
y oyes ruidos
como de respiración, de rezos, de voces cantando
por el radio, de chasquidos de dados,
o de golpeteos de maquina de escribir
vete,
ese no era el día, ni la noche,
ni la hora adecuada; y no es descortesía,
no deseo lastimar a nadie, ni siquiera a un insecto,
aunque a veces reúno evidencias de algunos bichos
que requieren clasificación


pero tus ojos azules, si es que son azules
o tú cabello, si es que tienes
o tu cabeza, no pueden entrar
hasta que la soga se corte o se anude
hasta que me haya rasurado en
espejos nuevos,
hasta que el mundo
se haya revelado
o detenido

4 de junio de 2009

Poetry witch project.

Versos de Peregrino de José Vicente Anaya.

Poetry witch project. from Paola Gómez on Vimeo.


La noche se presta a muchas cosas, entre ellas a crear. Nos deja enredarnos en sus cabellos y carecer un poco de conciencia. En la vigilia a veces surgimos y otras tantas surgen elementos imprevistos como "El antro del amigo".
Tenemos un primer video, y la luz se ve más bonita, sin embargo... nosotras nos escuchamos un poco decadentes.

3 de junio de 2009

Año nuevo


Estaba sola. Al pasar, en una estación del metro de París vi que daban las doce de la noche. Era muy desgraciada; por otras cosas. Las lágrimas comenzaron a correr, silenciosas.
Me miraba. Era un negro. Íbamos los dos colgados, frente a frente. Me miraba con ternura, queriéndome consolar. Extraños, sin palabras. La mirada es lo más profundo que hay. Sostuvo sus ojos fijos en los míos hasta que las lágrimas se secaron. En la siguiente estación, bajó.

Inés Arredondo

2 de junio de 2009

For Lova, with love.

Joder, que siempre quise ser sólo mía.

1 de junio de 2009

Leave your message after the tone.


Biiiiiiiiip.

Y entonces te preguntas ¿regreso la llamada o no? Al final de cuentas la otra persona llamó antes. Iniciar conversaciones. Sí, de ahí parte todo. 

Lo mismo pasa con la comida que metes en el microondas, decides poner un segundo más o uno menos para enfriar o calentar la situación.

Y lo mismo pasa con el té que se cae. Decides limpiarlo o no, conservar la mancha para la eternidad o limpiarla en automático.

De pronto te encuentras recorriendo la cinta adhesiva... con la intención de que la modernidad no traspase las barreras. 
Pero ahí está, ya lo hizo. Te sujeta y su alma habla a través del sonido del celular.

C'est tout. Se necesita una vida para entender los mecanismos del ser humano (y nadie lo logra) y un par de meses para entender todas esas máquinas creadas por ellos. ¿Cuántos años para entender cómo se han deformado nuestras relaciones gracias a esto?

Frialdad.