21 de abril de 2008

Lolita.

Lolita, luz de mi vida, fuego de mis entrañas. Pecado mío, alma mía. Lo-li-ta: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos paladar abajo hasta apoyarse, en el tercero en el borde de los dientes.
Lo.Li.Ta.
Era Lo, sencillamente Lo, por la mañana, cuando estaba derecha, con su metro cuarenta y ocho de estatura, sobre un pie enfundado en un calcetín. Era Lola cuando llevaba puestos los pantalones. Era Dolly en la escuela. Era Dolores cuando firmaba. Pero en mis brazos siempre fue Lolita.
Mamá me trajo el libro, desde hace tiempo moría de curiosidad por leerlo, ahora me deleito con el impecable vocabulario de Nabokov, con su prosa rítmica y sus maneras de descubrir a una pequeña nínfula, recuerdo de un amor pasado, de un verano apasionado que ha quedado oxidado junto a los barcos que quedaron varados en aquella orilla de ese principado. Europa huele a niñas en patines siendo observadas por un hombre entrado en años.
¿En qué momento entra la perversión entonces? ¿Es acaso que el lirismo desenfrenado balancea la perversión y la poesía?
Déjame seguir leyendo Julieta y luego te cuento.

1 comentario:

I´m not your pig dijo...

creo prsonalmente que todas las mujeres hemos sido una " loita " paraalguien , nomas que llega la pinche adultez y lo jode todo jajajaa

apoco no?